Cada clínica, en su propio espacio
- La base de datos aplica el aislamiento en cada consulta: una clínica nunca puede leer, ni por error, los pacientes de otra.
- No depende de que la pantalla «oculte» datos: aunque alguien manipulara la aplicación, la base le negaría el acceso.
- El equipo de LuaAtlas gestiona clínicas, cuentas y conexiones, pero su consola no da acceso a historias clínicas, pacientes ni mensajes.
- Las claves de WhatsApp y de las integraciones se guardan cifradas, no se vuelven a mostrar y cambiarlas pide un código de seguridad.